Lactancia

Lactancia materna y el complejo de pecho

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El complejo de pecho es muy frecuente. La inseguridad de muchas mujeres ante el tamaño y forma de sus senos hace que la operación de cirugía plástica para corregirlos sea la segunda más habitual en España.

La lactancia materna puede llegar a ser problemática cuando la mujer siente un complejo con su pecho. Pero también puede ayudar a enfrentarlo y superarlo.

La lactancia materna supone un gran paso en la autoconfianza, nos ayuda a reconciliarnos con nuestro propio cuerpo y a empoderarnos como mujeres y madres.

Mi complejo de pecho

Mi desarrollo físico en la adolescencia fue bastante repentino, casi de un día para otro. Mis senos crecieron y se llenaron de estrías.

Era una niña llena de complejos, muy insegura con mi aspecto físico. Los cambios de la adolescencia me superaron en todos los aspectos.

Ya en la veintena me sumí en un difícil proceso emocional que desembocó en un trastorno de personalidad y del comportamiento alimentario.

Mi cuerpo sufrió mucho y aunque años después recuperé la salud, en él quedaron cicatrices.

Durante muchos años enfrentar la desnudez, especialmente de mi pecho, fue muy difícil para mi.

El embarazo, el postparto y los cambios en el pecho

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Lo primero que experimenté cuando me quedé embarazada fueron cambios en los senos.

Si antes del embarazo mi complejo de pecho estaba causado por su aspecto, ahora tenía que enfrentarme a un tamaño que me incomodaba.

Di a luz, puse a mi hijo al pecho y pensé “qué demonios voy a hacer con estas dos cosas enormes”.

La imagen de la postura de cuna perfecta para amamantar es una de esas idealizaciones que tanto mal nos hacen a las madres.

Acoplar a un recién nacido incapaz de sostener la cabeza a un pecho hinchado, duro y dolorido es todo menos sencillo.

No se cuántas veces maldije a mis tetas (pobres…). Probé todas las posiciones, me rodeé de almohadas y cojines, incluso colocaba una toalla enrollada debajo para elevarlas mientras amamantaba.

Un mes después del parto me enfrenté a una mastitis infecciosa y fue entonces cuando más rechazo sentí por mi pecho.

Pensaba en lo “fácil” que sería todo si fuera pequeño y manejable.

Por supuesto, el éxito de la lactancia materna no depende del tamaño o la forma del pecho sino de muchos factores, especialmente del apoyo y asesoramiento que tantas veces nos falta.

Lactancia materna como terapia

Un día me di cuenta de que la lactancia materna se había impuesto. Mi bebé y yo alcanzamos ese punto en el que todo cambió.

Comencé a reconciliarme con mi pecho y a mirarlo con otros ojos.

Ese complejo que me acompañaba desde la adolescencia fue relegado por el orgullo. El de haber superado unos inicios duros. El de ser la fuente del único alimento de mi hijo.

Se habla de los problemas para amamantar en público. Del rechazo social, las miradas y los comentarios. Pero muchas mujeres sienten un pudor que no es provocado por lo externo sino por sus propios sentimientos y falta de confianza.

Dar el pecho en la calle, en un restaurante, en una tienda o en el metro ha sido la terapia de choque definitiva.

Por primera vez en mi vida me quité la parte superior del bikini en la playa para que mi hijo se alimentara. Algo impensable años atrás.

Ahora que mis pechos no son ni la sombra de lo que fueron, que tienen detrás más de dos años de lactancia materna, es cuando más liberada me siento.

Sigo teniendo algunos complejos físicos, probablemente no consiga deshacerme de ellos por completo, pero puedo afirmar que la maternidad y, especialmente, la lactancia materna me están ayudando a aceptarme y quererme tal como soy.

¿Has sentido complejo de pecho? ¿Ha influido en la lactancia materna o en otros ámbitos de tu vida?


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