Lactancia

Dos años de lactancia materna

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A lo largo de estos dos años de lactancia materna he escrito en el blog sobre diversos temas relacionados.

Las crisis de lactancia, la mastitis, los mordiscos y la sintonización del pezón. Las tomas nocturnas y la lactancia materna en público. Incluso he dado mi opinión acerca de cómo sería la sala de lactancia ideal.

Nuestro aniversario de teta ha coincidido con la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2018.

La SMLM 2018 hace hincapié en la importancia de la lactancia materna como base para una buena salud para bebés y madres. Dar el pecho es la mejor manera de prevenir el hambre y la malnutrición de los bebés. No supone un coste adicional por lo que favorece la reducción de la pobreza. De ahí la importancia de informar, incluir en las agendas políticas y administrativas y desarrollar estrategias de difusión y apoyo a la lactancia materna.

Más allá de la importancia indiscutible de la leche materna como alimento, ésta es mi experiencia tras dos años de lactancia materna.

Echando la vista atrás

dos años de lactancia materna 1

Dos años de lactancia materna. A veces me da la sensación de que me he perdido en el tiempo.

Los inicios de nuestra lactancia fueron difíciles.

A pesar de ser animales mamíferos con frecuencia nos encontramos perdidas al amamantar por primera vez.

Cuando tuve a mi hijo sobre mí me di cuenta de que no era tan simple como dejar que la naturaleza siguiera su curso. Estaba abrumada y colapsada de hormonas. Mi bebé era muy pequeñito y mis pechos estaban inflamados y doloridos.

Las voces y opiniones surgían a mi alrededor, se contradecían y me confundían.

Dudé de mi misma, de mi cuerpo, de todo lo que había leído.

Derramé muchas lágrimas durante los primeros días. Nadie me explicó que las molestias iniciales eran normales pero que nunca debían ser dolorosas. Nadie me sugirió dar el pecho tumbada cuando las malas posturas provocaron las primeras grietas. Se me reprendió por “no saber” haciéndome sentir una madre terrible e incapaz.

La lactancia a demanda de un recién nacido es dura. Muy exigente y absorbente. Recuerdo los primeros meses como una sucesión de tomas interminables. Comía y dormía dando el pecho.

Para mi la lactancia no fue placentera hasta el tercer mes. 

Pero logré superar todos los obstáculos. Instauramos una lactancia materna exitosa y plena que se prolongó en exclusiva durante seis meses.

Las emociones en la lactancia materna

Amamantar a mi hijo favoreció la conexión emocional con él. Esos momentos íntimos y silenciosos eran pequeños oasis de paz.

Haber superado las dificultades iniciales me reafirmó y fortaleció.

Amamantar es una de las mayores satisfacciones de mi maternidad. 

De mi pecho brota el único alimento que recibió mi hijo durante sus seis primeros meses de vida.

Parir y dar el pecho han sido experiencias liberadoras que me han reconciliado con mi cuerpo.

Dos años de lactancia materna

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Siempre deseé que nuestra lactancia fuera duradera.

Los primeros seis meses. El año. Los dos años. Sin fecha límite.

Porque la lactancia materna es mucho más que alimento. Es consuelo, es conexión y es puro amor.

Hoy doy el pecho a un bebé “mayor”. La lactancia ha cambiado al mismo ritmo que él ha ido creciendo.

Un bebé de dos años que come de todo, corre, juega y dice sus primeras palabras. Que se enfrenta a un mundo lleno de posibilidades y desafíos.

Estamos en plena etapa del “yo solito”. De explorar. De frustrarse y enfadarse. Las primeras rabietas que nos dejan casi tan exhaustos como a él.

La tetita es muchas veces su refugio y una referencia segura.

La lactancia materna “prolongada” no es sólo apego. La leche materna es un alimento maravilloso desde el primer hasta el último día. Cuanto mayor es el niño más grasa y calorías aporta. No pierde propiedades con el paso del tiempo. No provoca problemas psicológicos ni de dependencia.

Sin embargo, a estas altura no doy el pecho por las propiedades nutricionales, ni porque lo diga la OMS, ni siquiera por el apego.

Amamanto a mi hijo porque es algo natural y que forma parte de nuestra intimidad. Es algo que no atañe a nadie más. Deseo un destete natural y progresivo. No necesito opiniones ni teorías a favor o en contra. Mi maternidad es como es porque soy madre lactante.

Cada mujer vive la maternidad de un modo diferente y personal. La lactancia materna no siempre es la opción posible o elegida. No es algo que nos haga mejores o peores. Ante todo respeto.


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