Lactancia

Las tomas nocturnas en la lactancia materna

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Tomas nocturnas y lactancia materna a demanda

18 meses sin dormir una noche del tirón. Dieciocho meses de lactancia materna. Meses que no cambiaría por nada, con los que me siento muy feliz y que, espero, se prolonguen todo el tiempo que mi hijo quiera.

Pero las noches pueden llegar a ser muy duras. Escribo este post a las tres de la madrugada porque hace hora y media he dado la primera toma nocturna y no he podido volver a dormir. Mi hijo, eso sí, ha terminado de mamar, se ha dado la vuelta y sigue durmiendo tan feliz. La que sufre de insomnio es mamá.

Se que a estas alturas me podría plantear eliminar las tomas nocturnas. Y es que pueden resultar agotadoras, especialmente cuando es necesario madrugar y la falta de sueño se hace insostenible.

¿Son importantes las tomas nocturnas?

Especialmente cuando el bebé es muy pequeño las tomas son muy frecuentes ya que su estómago es diminuto, come muy poco y necesita mamar con mucha frecuencia. Por eso es tan importante ofrecer el pecho a demanda día y noche para que la alimentación e hidratación sean correctas.

La leche materna alcanza el pico en niveles de triptófano y melatonina sobre las 4 de la mañana. Estas dos sustancias favorecen el sueño y ayudan a los bebés a madurar los ritmos circadianos que les permitirán dormir y descansar cuando sean adultos (mis circadianos se han debido ir de fiesta).

La prolactina, la hormona responsable de estimular la producción de leche, también aumenta entre las 2 y las 6 de mañana. Si damos el pecho en esta franja horaria mejora la producción de leche del día siguiente y, además, tiene un efecto relajante tanto para la madre como para el niño.

Por todo esto, las tomas nocturnas son fundamentales para mantener y prolongar la lactancia materna. Eso no quiere decir que tengamos que despertar a un bebé durante la noche. Hay bebés que duermen muchas horas seguidas por la noche desde muy pequeñitos. Si no demandan es que no necesitan.

Tomas nocturnas e insomnio

tomas nocturnas lactancia materna 1Mi hijo siempre ha mamado mucho. Durante los primeros meses me convertí en una teta andante. Las tomas podían prolongarse casi una hora con períodos de “descanso” de treinta minutos. Algunas noches me quedaba medio dormida sentada en la cama, rodeada de almohadas y cojines, mientras él se llenaba la barriga. Recuerdo momentos en los que se me saltaban las lágrimas.

Más de una noche pensé que nunca dormiría más de una hora seguida.

Pasado el tiempo volví a dormir más de una hora seguida, aunque no más de cuatro. Ahora él solito busca el pecho quitando lo que se ponga de por medio, ya sea camiseta, sábana o edredón. Hay mujeres que siguen durmiendo tranquilamente y ni siquiera recuerdan cuántas veces han tomado el pecho sus bebés. No soy de las afortunadas.

Ese radar que se instala en nuestro cerebro cuando nuestros hijos nacen salta a la mínima y no me permite seguir dormida mientras él mama.

Colecho y amamantar por la noche

En general se tiene mucha prisa porque los bebés duerman solos y de un tirón. Incluso es motivo de orgullo para los padres decir que sus hijos duermen en su propio cuarto y no se despiertan en ocho horas.

Respetando y entendiendo que cada familia tiene sus circunstancias y necesidades, para mí uno de los mejores momentos del día es cuando me acurruco en la cama a su lado, sintiendo su calor y escuchando su respiración. Dormir junto a él me permite mantener y llevar con más facilidad las tomas nocturnas.

La mayoría de madres que amamantamos hemos optado por dormir con nuestro bebé en algún momento, ya sea temporalmente o de forma habitual. Si tenemos al pequeño junto a nosotras no es necesario levantarse, tomarle en brazos, darle el pecho, dejarle de nuevo en la cuna sin que se despierte y volver a nuestra cama.

La OMS, tras diversos estudios, señala que los lactantes que duermen con sus madres maman hasta el triple de tiempo durante la noche que los que lo hacen separados.

Dormir poco no sólo es culpa de la teta

Claro que me gustaría dormir ocho horas seguidas y levantarme por la mañana fresca y lozana pero soy madre y ser madre conlleva con frecuencia dormir menos y peor.

Cuando es un bebé porque se despierta, quiere comer, llora, tiene gases o mancha el pañal. Cuando es un niño pequeño porque tiene pesadillas o está enfermo. Cuando es un adolescente porque sale con sus amigos y llega tarde por la noche. Cuando es un adulto y tiene algún problema porque no puedes dejar de pensar en cómo estará y lamentas no tener los “poderes” que te permitían ayudarle a dormir como cuando era pequeño.

Meses dando el pecho día y noche, teniendo en cuenta que mi hijo pide teta una media de tres veces durante la noche (no cuento la tetita para dormir ni la de antes de levantarse), con muchas horas despierta de madrugada a mis espaldas, me han aportado no sólo ojeras sino dosis de paciencia y positividad y de aprovechamiento del insomnio (la de plancha que me he quitado a las cinco de la mañana).

Todo tiene un principio y un final, mi hijo llegará un día que dormirá de un tirón, que él mismo abandonará algunas tomas y finalmente no querrá mamar más, y ese día echaré mucho de menos su manita buscándome de madrugada.

¿Qué tal llevas las tomas nocturnas? ¿Tienes algún truco para descansar mejor y no desvelarte? ¿Has decidido destetar por la noche?


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6 comentarios sobre “Las tomas nocturnas en la lactancia materna

  1. ¡qué bonito post! La mía ahora con catarro está como recién nacida, después de las tomas se pone a llorar y quiere más, no quiere dormir (tiene 11 meses) aunque también puede ser la crisis del año, no sé. Hasta el otro día, entre la toma de dormir (sobre las 9 pm) y la de despertarse (7-8 am) hace entre 3 y 4 tomas pero reconozco que se las doy medio dormida (incluso sentada) y ni bien estoy apoyando la cabeza en la almohada ya estoy frita de nuevo. Las ojeras no me las quita nadie, y algunos días tengo suerte y puede quedarme una hora con ella durmiendo, más bien descansando, en su siesta de la tarde. Antes de esto ¿padecías insomnio? Igual puede ser un run run o preocupación que tienes o no ser nada. Espero que pase pronto, no la lactancia, sino ese puñetero insominio. Abracitos.

    1. El insomnio me persigue desde hace unos años y sí es cierto que en cuanto tengo algún tipo de preocupación o malestar soy incapaz de cerrar los ojos y relajarme. Así que no necesito mucho para desvelarme. Puede que tu pequeña esté en la fase/crisis del año. Si es así, ánimo y paciencia, porque se hace durilla la demanda tan exigente. Por supuesto, acaba pasando y normalizándose. Eso sí, como sea tragona como mi niño… igual te dura hasta los 18 meses jajaja (es broma). Un besito.

  2. Un post muy completo. Como tu dices, a veces son agotadoras, sobretodo si al día siguiente hay que madrugar, pero todo son etapas 🙂
    Un abrazo

    1. La falta de sueño es difícil de llevar pero lo mejor, como en casi todas las circunstancias de la vida, es asumir lo que no podemos controlar y saber que todo acaba pasando. A fin de cuentas, el período de lactancia es muy breve. Muchas gracias por comentar. Un abrazo!

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