Maternidad·Reflexiones

Los contras de mi maternidad

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Mi maternidad y su lado oscuro

No tenía previsto escribir este post. El último borrador trataba de cómo había recuperado la ilusión por la Navidad, de nuestros planes e, incluso, quería mostraros algunas de las manualidades que me atreví a llevar a cabo para decorar la casa.

Si embargo, mi pequeño enfermó la noche del 24 de diciembre y durante largos días me he enfrentado a varios de los contras de mi maternidad.

Mi primer post del año no es bonito. No hay buenos propósitos ni resúmenes positivos del año anterior.

Cuando un hijo sufre

La gastroenteritis aguda es una enfermedad mortal en muchos lugares del mundo. Afortunadamente unas buenas medidas sanitarias e higiénicas consiguen disminuir su incidencia y las complicaciones más graves. Aún así, he visto cómo mi hijo que, hasta entonces, sólo había tenido algún catarro, perdía toda su energía, vomitaba todo lo que ingería y lloraba desconsolado por dolor y fiebre.

Mientras esperábamos en la antesala de urgencias pediátricas del hospital, me fijé en las familias que esperaban a que sus hijos fueran atendidos. Las caras de preocupación e impaciencia, de cansancio y malestar. Todos, madres y padres, estábamos allí por la misma razón, para obtener respuestas y atención, un diagnóstico, un tratamiento, la sutura de una herida, algo que no sólo ayudara a paliar los sufrimientos de lo que más queremos sino también los nuestros.

He hablado en más de una ocasión sobre lo que para mí implica la maternidad, tanto aquí como en varias publicaciones de mis redes sociales. No comparto la visión catastrofista de la misma y no me gusta cómo se convierte en arma arrojadiza entre grupos de crianza casi sectarios.

Aún así, estos días me han hecho reflexionar al respecto. Mi maternidad me hace feliz pero probablemente viviría más tranquila si no fuera madre.

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Ser madre es duro

Desde el momento que tuve a mi hijo en mis brazos asumí responsabilidades y preocupaciones que sólo se tienen cuando eres madre.

Empezando por satisfacer sus necesidades más básicas. Y a medida que crece esas preocupaciones no hacen más que aumentar. Ya no sólo pienso en si come o duerme bien. Ahora quiero que sea feliz, me pregunto si le estoy enseñando buenos hábitos, en si le estimulo correctamente, pienso en qué juegos y actividades hacer juntos y me gustaría no perder los nervios tan a menudo.

Todo, TODO, gira en torno suyo. Desde que me levanto hasta que me acuesto.

La enfermedad. El mayor de esos contras. Momentos que quisiera no se repitieran nunca. Daría cualquier cosa por cambiarme por él, nada más doloroso que ver a tu hijo sufrir.

Los contras de mi maternidad

Los contras de mi maternidad van más allá de las noches sin dormir de un tirón. De todo aquello que he dejado a un lado de forma indefinida. Del fracaso de mi conciliación laboral. De las fisuras en la pareja.

Los contras de mi maternidad son más profundos y, me temo, que me acompañarán hasta el final de mi vida. Porque desde que me he convertido en madre mi vida ya no es totalmente mía. Incluso cuando mi hijo sea adulto y tenga su propia vida surgirán situaciones que dispararán mis alarmas, con la desventaja de que ya no bastarán los besos y abrazos de consuelo.

He dejado atrás el concepto de la individualidad. Todo lo que hago tiene una trascendencia más allá de lo que me pueda afectar personalmente. Desde lo que coma a lo que diga puede influir en esa persona que está formándose y ser consciente de esto es abrumador.

No cambiaría por nada la experiencia de criar y ver crecer a mi hijo. Los momentos mágicos con los hijos compensan con crecer los momentos difíciles. No me cansaré de repetir que ser madre es lo más intenso y maravilloso que haré jamás pero, lo confieso, también es lo más complicado y agotador.

A pesar de todo, del sufrimiento, la angustia y el cansancio, sigo pensando que la maternidad tiene contras pero sus pros hacen que merezca la pena.

12 comentarios sobre “Los contras de mi maternidad

  1. Feliz Año Nuevo en primer lugar amiga 🙂 Me pongo en tus zapatos y te entiendo tan bien, te doy un abrazo muy fuerte, a ti y a tu bebé. La maternidad no es fácil ni idílica, no, no lo es. Se lleva una unos sustos que pa’ qué (yo también tuve el mío el 25, otro día lo cuento). Pero ahora no importa nada, ahora lo que importa es que ambos estén bien, recuperados y disfrutando de esos ratitos. Lo demás es lo de menos. Muchos abrazos para la familia 🙂

    1. Feliz año bonita! Gracias por tus cariñosas palabras. Espero que ese susto que comentas haya pasado ya y estéis todos bien. La maternidad es un camino largo, con muchas cuestas y unos cuantos llanos que nos permiten olvidar los malos momentos. Un abrazo fuerte.

  2. Me alegra mucho que ya haya mejorado el rubio y espero que tu estés mejor tambien.

    Me ha gustado mucho tu post, mucho de lo que dices lo siento así, la maternidad me ha dado una perspectiva nueva de mi vida y tiene cosas malas, claro que si 🙂

    1. Gracias Lucy. La maternidad es un tsunami vital y tras él es imposible reconstruir todo tal y como era antes de la llegada de nuestros hijos. Lo importante es que en la media de lo bueno y lo malo gane siempre, aunque sea por un pequeño porcentaje, la parte positiva. Un abrazo.

  3. Para mí lo más duro ha sido el tema de la pareja. Aunque soy consciente de que hace muchas más cosas que otros, tengo una enorme decepción, tanta que aunque pudiésemos tener más peques (que no podemos) creo que con él no repetiría. 🙁
    Siempre está cansado. Se queja de que la peque llora demasiado (está en época de rabietas)
    Y por supuesto mis necesidades son siempre las últimas. Evidentemente, no tengo problemas en anteponer las de la nena, pero no puedo con que las del papi también estén siempre antes que las mías.
    Tengo una tensión y una rabia que no sé cómo soltar :/

    1. Hola Carolina. La separación en la pareja es un aspecto del que no se suele hablar. Los hijos y su crianza es la gran prueba de cualquier pareja y muchas veces sentimos que nuestro compañero no sigue el ritmo que necesitamos, eso ahonda en la soledad y en la rabia que se acumula. Personalmente estoy en una situación similar a la que cuentas y es un proceso difícil del que necesitamos salir porque no nos beneficia ni a nosotras ni a nuestra familia. Un abrazo y mucho ánimo.

  4. Bufff… estamos igual. A mi me obsesiona excesivamente todo esto que dices. Todo lo que yo haga le va a influir. Y es un horror sentirse asi y más cuando lo explicas y no te entienden o le quitan hierro al asunto. Lo cual hace que te sientas sola y excluida. Pero para mi es la mayor responsabilidad que hay en este mundo, el de criar a un hijo. No hubiese podido describir mejor estos sentimientos que comentas. Un saludo!

    1. Este es uno de esos puntos que no solemos plantearnos hasta tener a nuestros hijos. Pensamos en muchas cosas relacionadas con su bienestar pero cuando comienza la crianza es cuando te das cuenta de la inmensa responsabilidad que se nos ha venido encima y el reto que supone. Muchas veces nos sentimos, como bien dices, solas y hasta exageradas por tomárnoslo tan a pecho. Poco a poco, con esfuerzo y siendo generosas y amables con nosotras mismas lo haremos lo mejor posible. Un abrazo.

  5. ¡hola! pues sí, así vivimos todas, en una montaña rusa, haciendo equilibrios… desde fuera, se nos ve como el hombre de vitruvio… el problema es que, en realidad, seguimos teniendo sólo 2 manos y 2 pies… está claro que al que se mete en tener niños, tiene que irle la marcha… porque tranquilidad, dan poca! 😉 no hay tiempo para aburrirse! pero nada, con ánimo que luego te sonríen, te dan un beso o te dicen te quiero, y todo compensa.. 🙂

    1. Hay momentos difíciles, por supuesto, y al menos durante los primeros años la tranquilidad desaparece en gran medida. Como decía, se vive más tranquilo sin hijos pero el amor que traen compensa muchos malos momentos. Un abrazo.

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