Lactancia·Salud

Lactancia prolongada. Cuando la lactancia materna va más allá de las recomendaciones

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¿Aún le das el pecho?

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé. Posteriormente, hasta los 2 años o más, continuar con la lactancia materna complementada con otros alimentos nutritivos.

Creo que casi todas las madres lactantes hemos memorizado esta recomendación a modo de mantra que repetimos cuando alguien nos hace alguna de estas preguntas.

¿Aún le das el pecho? ¿Todavía tienes leche? ¿Hasta cuando piensas darle teta?

Cuando los opinólogos indiscretos insisten, sacamos un arsenal de estudios, publicaciones y pruebas médicas para que quede claro que damos el pecho a nuestros hijos porque es el mejor alimento que podemos ofrecerle y por sus múltiples beneficios.

Si incluso cuando nuestro hijo es un recién nacido o un bebé de meses con frecuencia escuchamos estos comentarios y nos vemos obligadas a justificar la lactancia, lo que se desata cuando nuestro bebé sopla la primera velita de cumpleaños y continuamos amamantando puede llegar a comentarios de esta naturaleza.

Lo que tiene este niño es vicio. Tu leche ya no le alimenta. Si no le quitas la teta jamás comerá como es debido. ¿Qué va a dejar de mamar, cuando tenga novia?

Amamantar más allá del año

lactancia prolongada 1Dar el pecho más allá de las recomendaciones que, en el mejor de los casos, hablan de lactancia materna durante el primer año, se convierte en algo excepcional, raro, cosa de madres hippies y que la sociedad observa con mirada crítica y, en ocasiones, censura.

Según la definición de la RAE, “prolongar” es hacer que dure algo más tiempo de lo regular.

Hasta que a comienzos del siglo XX se extendieran el uso de la leche de fórmula, lo normal era amamantar a los niños hasta los 2 o 3 años. Según estudios antropológicos la edad del destete espontaneo ocurre entre los 2,5 y los 7 años. Por tanto, la lactancia materna más allá del año de edad del niño no es “prolongada”, no está alargándose respecto a lo normal, es lactancia materna, sin más adjetivos.

Algo que con relativa frecuencia se piensa es que la leche materna pierde propiedades nutricionales con el paso del tiempo.

A partir del primer año, la proporción de grasa en la leche aumenta siendo un alimento completo y nutritivo que supera en calidad a cualquier leche de fórmula o a la leche de vaca. Aproximadamente 1/3 de las necesidades calóricas y proteicas diarias del niño quedan cubiertas por la leche materna. A esto sumemos los beneficios inmunológicos tanto a corto como a largo plazo, así como un mejor desarrollo emocional y psicosocial.

Las mujeres que amamantan también se ven favorecidas con un menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama y de ovarios, hipertensión e infarto de miocardio.

No hay constancia de riesgos físicos ni psicológicos en niños amamantados más allá de los 2 años de edad. Tampoco hay riesgos para las madres que siguen lactando durante un nuevo embarazo (siempre y cuando no se presenten complicaciones). Es posible amamantar en tándem si madre e hijos lo desean.

Una decisión que sólo atañe a madre e hijo(s)

lactancia prolongada 2El único pero gran problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social. No sólo nos topamos con la incomprensión del entorno más cercano, desconocedor de las evidencia científicas, sino que muchos profesionales sanitarios se dejan llevar por prejuicios y una formación desactualizada.

Aunque personalmente, y por mi propia experiencia, creo que cuando una madre toma la decisión de seguir amamantando a su hijo a partir de cierta edad asume que los comentarios y juicios no van a condicionarla, no deja de resultar aburrido y, en ocasiones, exasperante el tener que recurrir a datos y razonamientos a modo de justificación.

No tendríamos que justificar una decisión que no es ni anormal ni extraña.

Información sin justificaciones

Todos los datos que he expuesto anteriormente se encuentran con más detalle y referencias a los estudios en los que se basan en esta publicación del Comité de Lactancia Materna de la AEPED.

Podéis imprimirla y dejarla en la mesa del pediatra cuando os diga que vuestro hijo es mayor para seguir mamando. Puede ser una buena lectura para ese familiar entrometido que siempre que os ve hace un comentario desafortunado. Incluso se podría repartir a modo de panfleto en el parque donde algunos padres y madres cuchichean cuando vuestro hijo deja de jugar y os pide tetita.

Cuando amamantar va más allá de las recomendaciones es cuando realmente la lactancia materna está normalizada.

Y es que más allá de esas recomendaciones avaladas por estudios, más allá de las cifras y las estadísticas, está el vínculo único que se establece entre una madre y su bebé. Algo que no sigue una pauta, ni horarios, ni normas. Porque la lactancia materna es más que alimentar. Es un acto de amor puro.

Si me preguntan por qué continúo amantando a mi hijo no necesito repetir ese mantra avalado por la OMS.

Doy el pecho porque es lo que mi hijo y yo deseamos hacer y así será todo el tiempo que ambos queramos.


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6 comentarios sobre “Lactancia prolongada. Cuando la lactancia materna va más allá de las recomendaciones

  1. Amén amiga. Totalmente de acuerdo. Acabo de escribir un ebook sobre embarazo y maternidad y para primavera aproximadamente saldrá otro sobre lactancia materna. Te invito a leerlos. Mi bebé tiene 19 meses y por supuesto seguiremos hasta que ambas queramos, pero sí no paran de asediarte con comentarios, incluso tu círculo más íntimo. Gracias!. Te sigo 😊😙
    Mi instagram es anam.longo

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